La noticia sobre el premio Goldman 2016 que ganó Máxima Acuña, por defender sus tierras ante una gran empresa, estaba pasando desapercibida. Sin embargo, periodistas defensores incondicionales de las grandes empresas mineras empezaron a decir que la mencionada campesina tiene otras chacras. Eso me hizo recordar cómo el abuelo José defendía cada una de las suyas en el distrito de Salpo (Otuzco, La Libertad).
Un día llegamos con mi prima Clotilde a una de ellas, en “Lomas del Viento”, y el personaje que nos la quería quitar hizo disparos de escopeta para causarnos temor y ahuyentarnos. Siguiendo el ejemplo del abuelo, no nos amilanamos. Los andinos defendemos nuestra tierra con amor que difícilmente pueden comprender los adictos a la minería.
A principios del siglo XXI, cuando visité de nuevo las tierras que nos dejó el abuelo, encontré una piedra en la que aparecía el número 66754. Me dijeron que la empresa Buenaventura y el Banco Wiese estaban explorando Salpo en busca de oro y plata.
Lo que necesitamos es educación, ciencia y tecnología, para empezar a vender conocimiento y evitar la erosión de nuestros recursos agrícolas.
En la Caminata por la Ciencia 2016 veremos in situ lo que ha significado la minería en el ambiente de Salpo.
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