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Cómo los países pobres regalan su mayor riqueza a los países ricos

Para nadie es desconocido que la mayor riqueza está en el conocimiento y la creatividad. Tampoco es desconocido que el ser humano generalmente busca su bienestar económico.
Por ello, los estados que buscan el crecimiento económico de sus países establecen políticas de atracción y retención de sus nacionales con grados universitarios, en particular en ciencia y tecnología.

El éxito de esas políticas se refleja en el número de nacionales que emigran y en el porcentaje de emigrantes que cuenta con grados universitarios. En el 2018, de los residentes en Estados Unidos procedentes de América Latina, de los residentes venezolanos en Estados Unidos, el 50% tenía grados universitarios. El segundo lugar, con 40%, lo ocupaba Argentina. En el tercer lugar, con 30%, empataban Colombia y Perú.

Esa tendencia se agravará para el Perú. Ello debido a que los universitarios saben las facilidades de desarrollo en el extranjero y las carencias de políticas que incentiven la ciencia y la tecnología en este país.

La proyección de una vida en el largo plazo es contundente. Los universitarios que en los 80 emigraron a los países ricos gozan de una pensión que les permite hacer turismo por el mundo entero. Aquellos que se quedaron, con una pensión de 250 dólares, viven en la indigencia.

Las consecuencias de las políticas sobre recursos humanos en el Perú se reflejan en la realidad que todos conocemos.

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